La Universidad Yacambú se hizo merecedora del premio Pablo Freire en su segunda edición, gracias al aporte ambientalista y emprendedor de esta casa de estudios, y en esta ocasión el Coordinador de la Carrera Estudios Ambientales, el licenciado Omar Vásquez, fue el encargado de recibir este honorable galardón.
El premio fue entregado en el marco del Segundo Encuentro por Venezuela: Creando Alianzas para el Progreso y la Paz; evento organizado por la Asociación Civil Esperanza con la intención de promover innovadores proyectos para el desarrollo comunitario.
Este es un encuentro institucional para el mejoramiento social y la superación de la pobreza. Su metodología es trabajar en diferentes mesas dónde se exponen algunas propuestas relevantes para luego ir a una plenaria y ofrecer ciertas reflexiones para ayudar a todos aquellos que trabajen en el área social y poner en práctica proyectos, programas y acciones que tiendan a mejorar la calidad de vida en las comunidades; incluso en los sectores más vulnerables.
“Como representante de la UNY me siento sumamente orgulloso de saber que nuestra carrera Estudios Ambientales da un aporte, no solamente a un área específica sino a una solución, inclusive, global”. Así señaló el licenciado Omar Vásquez quién dirigió un foro sobre Ecología, Ambiente y Educación enfocado en la divulgación de un estudio investigativo sobre el árbol emblemático del estado Lara, el Semeruco.
“Nosotros cada día estamos ahondando más en estos espacios de interés social. Nos sentimos muy orgullosos de haber sido tomados en cuenta; por supuesto, traemos un excelente aporte ambiental y social”. Añadió Vásquez y destacó la gran receptividad que el grupo de estudio tuvo a la hora de escuchar y aportar ideas sobre lo expuesto. También elogió a sus compañeros de mesa al decir que le acompañaban excelentes investigadores con los cuales se hacía dinámico el compartir esta experiencia.
El estudio expuesto por Vásquez aportó diversos enfoques sobre los beneficios de la siembra de Semeruco en las instituciones de educación básica, media y diversificada; además de la plantación de este árbol para su comercialización masiva. Está comprobado que una taza del zumo del fruto de esta planta puede suplir la necesidad diaria de vitamina C que el cuerpo humano requiere, esto por nombrar uno de sus aspectos positivos. Además que resulta económico, práctico y, sobre todo, ecológico.
Esta actividad contó con la participación activa de diversas corporaciones tales como la Asociación Civil Fe y Alegría, Unidad Educativa Colegio Independencia, Unión de Narradores Orales Escénicos Joven (UNO/ES), Asociación Civil Centroccidente, Universidad Yacambú, Fundación Sembrando Vida Verde, Fundación Coro de Manos Blancas, Fundación Escucharte y Asociación Civil Moncar. Todas ellas tuvieron un encargado para conversar sobre diferentes temas de relevancia social, regional y de carácter emprendedor.
Por otra parte, el licenciado José Barreras, presidente de la Asociación Civil Esperanza, fue el organizador del encuentro, en el cual aportó grandes recomendaciones para el mejoramiento de las actividades comunitarias: “Los proyectos sociales no deben montarse bajo la premisa de la donación, porque no resuelve el problema a largo plazo y crea a personas dependientes del organismo que ofrece ese donativo.”
Barrera concluyó que la principal característica de los programas sociales debe ser su permanencia en el tiempo y su sustentabilidad; no sólo debe participar el organismo que ayuda sino también la comunidad en cuestión. “El problema de Venezuela no es económico sino relacional, hay que aprender a relacionarse con el otro y a mantener una relación sinérgica que ayude a ampliar las posibilidades del grupo social.”
De igual modo, en este evento se dio la oportunidad de conocer un poco más sobre el estado de la pobreza en el mundo, arrojando cifras alarmantes; particularmente indicaron que el 60% de la población en pobreza son mujeres. Es por ello, que esta segunda edición del Encuentro por Venezuela, estuvo a dirigido a mujeres y jóvenes como individuos en riesgo de vivir en este peyorativo estado.
A objeto de cambiar esta situación, se ofrecieron perspectivas múltiples para eliminar la pobreza, no sólo desde el ámbito ambiental y educativo, sino en el emprendimiento productivo, transmisión de valores a través de la música, integración familia escuela, oralidad, creatividad y memoria colectiva. Dejando en claro que la indigencia no es sólo una falta de bienes físicos sino también emocionales, mentales y culturales.
Daniel Estrada Maldonado
Comunicación Corporativa
Universidad Yacambú