“La sociedad es una red de conversaciones porque somos seres lingüísticos; de manera que la calidad de nuestras relaciones dependerá de la calidad de nuestras conversaciones…”Con estas sorpresivas frases el ingeniero Andrés Monroy, Coach international (ICC) y Máster Practicioner en Programación Neurolingüística, explicó a los estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Yacambú la importancia del lenguaje para el desenvolvimiento de la vida, en la conferencia “Diseñando conversaciones productivas”.
Esta charla fue dictada en el marco de la Semana de la Comunicación social, organizada por el Coordinador de esta carrera, licenciado Pablo Paz, quien con el apoyo de su equipo docente ha anunció una serie de actividades que incluyen también una conferencia sobre el Acceso a la Información en la fuente de Sucesos para el martes 31 de julio, y el Festival audiovisual UNY All Stars, para el jueves 02 de agosto a las 9:00 am.
Monroy, con un estilo jocoso y sencillo, abordó uno a uno los fundamentos de la PNL a fin de dilucidar la importancia de usar el lenguaje de una forma creadora y generadora, sustentando la tesis según la cual la existencia humana se construye a través de la palabra.
“Todo está en la mente, a través de la forma como interpreto mi entorno, creo mi futuro; y en la medida en que actúo puedo generar los cambios que espero”, indicó el especialista.
Particularmente, el expositor se enfocó en la necesidad de que las personas mejoren la manera de dirigirse a los otros, y cómo desarrollansus diálogos, ya que los seres humanos vivimos a través de nuestras expresiones. En otras palabras, si nuestras expresiones son de positivismo y felicidad tendremos este tipo de vivencias, pero si al contrario, nos enfocamos en los aspectos negativos y así lo enunciamos con las palabras, así será lo que viviremos y recibiremos.
Destacó el especialista la necesidad de entender el entorno de nuestro interlocutor, sus valores, sus creencias y todos los aspectos que determinan su manera de pensar, para poder comprenderlo, a fin establecer puentes hacia el otro, para poder comprenderlo, y a partir de allí lograr puntos de confluencia y de comprensión.
“No podemos esperar ser comprendidos si no comprendemos primero al otro”, apuntó Monroy.
Prensa UNY